martes, 29 de marzo de 2011

MUSEO REVISITED

¡Hola! 

Quiero incluir hoy las mismas fotos y texto del sábado, porque las primeras desaparecieron misteriosamente, y aún ignoro la causa. Aprovecho para animaros, a quienes no lo hayan hecho, a repasar días anteriores, donde se hace recuento de mí día a día. Al fin y al cabo, cuando uno crea un blog -he descubierto-, cae en el horrible pecado de creerse muy interesante, casi el ombligo del mundo, al menos respecto al cordón umbilical de sus seres queridos. Así que ahí va, decíamos ayer...


Cuando a uno, que vive solo, le proponen visitar un sábado cualquiera la inauguración de un museo situado en el interior de Dalt Vila, la zona amurallada y más hermosa de la ciudad -y de tantas y tantas otras ciudades-, apenas puede resistirse.



Sabía que mi tía estaría allí, así que atravesé esta hermosa y decadente calle portuaria, y silba que te silba me presenté en el núcleo de Eivissa.




Recuerdo que a la semana de llegar aquí, curioseé por el mercado, donde una vendedora de frutos secos me comentó que, pese a no haber nacido por estos lares, siempre se le ponía la carne de gallina al pensar en lo bonita que es esta isla.




Es como un foro del tiempo de los romanos, y las frutas y verduras son estupendas...


 
Claro que esa señora trabajaba justo enfrente de esta maravillosa fortaleza (y así, cualquiera...):




El día en que este lugar sea más célebre y conocido en el mundo que las discotecas de las narices, algo habremos adelantado.

Os lo mostraré encantado, si es que no lo conocéis ya


(sí: aprovechemos que no hay turistas hoy):















 El Museo de Arte Moderno de Eivissa se halla precisamente a la entrada de la propia Dalt Vila.


Y esta es una de las vistas que pueden apreciarse desde sus ventanas

Según me contaron después, el edificio ha sido rehabilitado, de ahí que resultara necesario organizar uno de esos actos protocolarios a los que asiste hasta el periodista Juan Cruz, y en los que alguien del Ministerio de Cultura siempre ofrece soporíferos discursos:




"Deseo constatar que este magno acontecimiento se enmarca en la gloriosa hégira cultural que la isla afronta con beneplácitos y parabienes dignos de... ".


(BLA, BLA, BLA).

 

Hay miembros de la prensa -como el de la derecha-, que parecen ignorar que ellos mismos posan de un modo mucho más insinuante y exótico que cualquier modelo.


Son animales raros. Deberían existir fotógrafos oficiales de fotógrafos.


Y revistas especializadas en fotógrafos que fotografían.



...Y desde el ventanal del Museo de Arte Moderno puede distinguirse, por descontado, una espléndida muestra del Arte más Clásico...





Y las casas particulares de la ciudad componen, de momento, la única obra de arte que uno puede espiar desde este museo


(tan solo quise fotografiar a una paloma, incluso sin reparar en el entorno en que se encontraba...).


Adoro la postura de esa niña
(de hecho, ella era la única que no parecía sentir necesidad alguna de fingir interés por el arte moderno, o las personalidades VIP).


Museo todavía  vacío de contenidos:  no hay una sola pintura colgada aún...



...Y aunque se asemeja a un cuadro, se trata simplemente de la perspectiva del currante que trajina...


en la fachada de enfrente.



Así que lo único que uno puede hacer en un lugar como este es pasar desapercibido, y divertirse un poco con la cámara...








ÉL:

"Hmm... Ignoraba que Zsa Zsa Gabor viviera en esta isla...".




(...pero la buena de Zsa Zsa deseaba curiosear por su cuenta...).




Planta baja: admiramos los restos arqueológicos conservados...


…No somos nada.


Si los habitantes de aquellas construcciones, hoy meras ruinas bajo un cristal, hubieran adivinado el pantagruélico ágape que tendría lugar donde ellos vivieron, unos cuantos siglos más tarde...

Y en fin, esto es todo lo referente a este Museo. Aprovecho para presentaros a mi tía, la figura que guarda bastón de la izquierda, y que da buena cuenta de un -hablando de excavaciones- cava:





A su lado, su amiga Anna María, oriunda de Milán, 83 años, y personaje digno de Marcel Proust, quien se zampó unos veinte canapés, y quien me convenció a la salida -por mediación de mi propia tía, es verdad-, para ayudarla a medir el ancho de diversos tramos de la muralla exterior de Dalt Vila (!?).

 
Uno es amable. Si es para hacer un favor, se dice. Ella decía que necesitaba cederle diversas referencias a un amigo arquitecto. Y yo obedecía, atónito. Utilizamos un metro de medir.


Desgraciadamente, se me acabó la batería del móvil, no puedo incluir el glorioso momento en que la inefable Anna Maria se puso a charlar, en el barrio de la Peña -donde habitan los gitanos-, con un señor barrigón, pecho plagado de tatuajes.

 
Era como ver conversar a Pitita Ridruejo con uno de los Gypsy Kings.

 
Por eso, y por mucho más, a punto estuve de estrangularla esta tarde. Ay, Anna Maria de mis entrañas...


¡SALUD!



¿SEGUÍS AHÍ?... Bueno, pues ahora deseaba limitarme a incluir fotos de lo que hice entre ayer y hoy, o séase, ver el mar, pero este cacharro no me deja. Quizá lo intente luego. Muchos besos!!





1 comentario:

  1. Que sepas dos cosicas:

    1. Que como fotógrafo... no me termino de acostumbrar a eso de estar delante de una cámara.

    2. Que esas medidas de la muralla que has tomado... pudieran ser para la próxima construcción de un centro comercial, parque temático o cualqueir otra lacra contemporánea.

    ¡Allá películas!
    (dicho moviendo las manos haciendo exagerado juego de muñecas a la altura de las orejas)

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